European Parliament

03/14/2018 | Press release | Distributed by Public on 03/14/2018 08:57

Propuesta de resolución sobre la situación en Siria - B8-2018-0141

El Parlamento Europeo,

- Vista la declaración, de 6 de marzo de 2018, de la vicepresidenta de la Comisión / alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (VP/AR) Mogherini y el comisario Stylianides sobre la situación humanitaria en Guta oriental y en otros lugares de Siria,

- Vista la declaración, de 23 de febrero de 2018, de la alta representante en nombre de la Unión sobre Siria: la masacre en Guta oriental debe parar ya,

- Visto el informe más reciente de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Árabe Siria bajo mandato de las Naciones Unidas,

- Visto el Consejo de Asuntos Exteriores de 26 de febrero de 2018,

- Vista la declaración, de 21 de diciembre de 2017, de la alta representante en nombre de la Unión sobre Siria,

- Vista la declaración, de 24 de noviembre de 2017, de la alta representante, en nombre de la Unión, relativa a la investigación sobre armas químicas en Siria,

- Vista la declaración de la VP/AR Mogherini en su sesión plenaria del 6 de febrero de 2018 en relación con la situación de los derechos humanos en Turquía y la situación en Afrín (Siria),

- Vista la Estrategia de la UE para Siria,

- Vistas sus anteriores resoluciones sobre Siria,

- Vistos los Convenios de Ginebra de 1949 y sus protocolos adicionales,

- Vistas las resoluciones pertinentes del Consejo General de las Naciones Unidas, en particular las Resoluciones 2401 (2018) y 2254 (2015),

- Visto el artículo 123, apartado 2, de su Reglamento interno,

A. Considerando que, tras ocho años de conflicto, la situación en Siria no deja de agravarse a pesar de la derrota oficial del Estado Islámico; que estos últimos meses han sido muchas las situaciones de cariz especialmente preocupante, en particular en Guta oriental, Afrín e Idlib;

B. Considerando que Guta oriental, a las afueras de la capital siria, Damasco, con casi 400 000 habitantes y bajo control en su mayor parte de las fuerzas rebeldes, ha sufrido estas últimas semanas el sitio y la brutal ofensiva del Gobierno del presidente Bashar al‑Asad, lo que ha provocado más de ochocientas víctimas mortales y miles de heridos; que se acusa al Gobierno de Al‑Asad de haber utilizado en estos ataques armas químicas porque los síntomas de varios pacientes tratados en un hospital sufragado por la Syrian American Medical Society Foundation apuntaban a la exposición a compuestos químicos; que la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) abrió de inmediato una investigación sobre los ataques;

C. Considerando que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó por unanimidad el 25 de febrero de 2018 la Resolución 2401 (2018), relativa a la situación humanitaria de Siria, en la que exigía que se pusiera fin con carácter inmediato a los combates y se declarara una tregua humanitaria de al menos treinta días de modo que fuera posible prestar de forma segura y sin trabas ayuda humanitaria y realizar la evacuación médica de aquellos civiles que necesitaran ayuda médica urgente; que el presidente ruso Vladímir Putin ha pedido que las hostilidades cesen durante cinco horas todos los días en las zonas sitiadas;

D. Considerando que los grupos armados en Guta oriental se comprometieron ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a respetar la Resolución 2401 (2018) y aceptar la tregua, mientras que el Gobierno de Al‑Asad, por su parte, no asumió tal compromiso; que no se ha producido hasta la fecha avance alguno sobre el terreno en relación con el cumplimiento del alto el fuego al no haber cejado el Gobierno de Al‑Asad en su ofensiva, vulnerando de manera flagrante dicha Resolución;

E. Considerando que el lunes 5 de marzo de 2018, por primera vez desde el 14 de febrero de 2018, se autorizó el acceso a Guta oriental a un convoy humanitario fletado por las Naciones Unidas (en colaboración con el Comité de la Cruz Roja y la Media Luna Roja Árabe Siria); que, a pesar de esta autorización, parte de los suministros médicos y sanitarios que debían entregarse fueron retenidos por las autoridades sirias y el continuo bombardeo por parte de las fuerzas gubernamentales hizo imposible llevar a cabo el reparto en su totalidad, ya que quince de los cuarenta y seis camiones del convoy no pudieron llegar a descargar del todo esta asistencia humanitaria vital; que las Naciones Unidas y sus socios se vieron en ese momento obligados a evacuar urgentemente a su personal de asistencia humanitaria;

F. Considerando que las acciones de Al‑Asad en Guta oriental no son más que el último ejemplo de una estrategia a la que ya se ha recurrido en otras zonas de Siria consistente en atacar de manera abrumadora las zonas bajo control de la oposición al objeto de hacerle la vida insoportable a la población civil mediante la destrucción de hospitales, escuelas, mezquitas e infraestructuras públicas, a fin de que a los rebeldes no les queden ganas o fuerzas para combatir y los civiles colaboren con el Gobierno;

G. Considerando que ha habido al mismo tiempo una nueva escalada de violencia en la gobernación de Idlib, con el recrudecimiento de los bombardeos por parte del Gobierno de Al‑Asad y Rusia, y un enfrentamiento entre las diferentes partes sobre el terreno, lo que ha desembocado en una catástrofe humanitaria y en otro repunte del desplazamiento interno por los más de 250 000 civiles que al parecer han huido de los combates;

H. Considerando que Turquía anunció que levantaría campamentos para el asentamiento de 170 000 refugiados sirios en nueve ubicaciones cercanas a Idlib y Afrín (Siria), así como en la zona del norte de Siria bajo el control de Ankara que se encuentra más al este;

I. Considerando que el 20 de enero de 2018 Turquía puso en marcha la Operación Rama de Olivo, cuyo objetivo eran los kurdos y las Fuerzas Democráticas Sirias bajo el mando de las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo en el distrito de Afrín; que, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, en los bombardeos llevados a cabo por las fuerzas armadas turcas al menos 149 civiles han perdido la vida y centenares han resultado heridos;

J. Considerando que la intervención turca en Siria ha provocado el desplazamiento de decenas de miles de residentes del enclave de Afrín, que se halla bajo control kurdo, y ha venido acompañada de alarmantes noticias de muertes, torturas y mutilaciones de civiles en Afrín; que a fecha de 4 de marzo de 2018 ya se habían tomado 100 de los 306 pueblos de Afrín, y el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan había dado en sus declaraciones muestras claras de la intención de su país de continuar con la ofensiva y llegar al corazón de Afrín; que parece haberse producido un recrudecimiento de los ataques de las fuerzas armadas turcas en Afrín desde la adopción de la Resolución 2401 (2018) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas;

K. Considerando que las conversaciones de Ginebra dirigidas por las Naciones Unidas se hallan en punto muerto y no se han establecido las zonas de distensión acordadas en septiembre de 2017 en el proceso de Astana; que la única posibilidad para un futuro de paz en Siria sigue siendo un acuerdo político creíble al que lleguen las partes sirias en unas conversaciones auspiciadas por las Naciones Unidas;

L. Considerando que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no renovó en noviembre de 2017 el Mecanismo Conjunto de Investigación de la OPAQ y las Naciones Unidas a raíz del veto de Rusia, país que propuso por su parte en enero de 2018 una resolución, que no ha puesto a votación, para que se iniciara una investigación sobre armas químicas;

M. Considerando que actualmente 257 personas y 67 entidades en Siria son objeto de sanciones europeas; que estas medidas tendrán vigencia hasta el 1 de junio de 2018;

N. Considerando que la II Conferencia Ministerial «Apoyar el futuro de Siria y su región» (Conferencia de Bruselas II) se celebrará los días 24 y 25 de abril de 2018 en Bruselas; que la Conferencia de Bruselas de 2017 tuvo como resultado compromisos históricos por valor de 5 600 millones de euros; que la Unión y los Estados miembros aportaron dos terceras partes de estos compromisos;

O. Considerando que la Unión y los Estados miembros son los principales donantes en la respuesta internacional a la crisis siria con la movilización conjunta desde el inicio del conflicto de más de 10 000 millones de euros en asistencia humanitaria y económica, así como para la estabilización y el desarrollo, destinada a los sirios tanto dentro de su país como en los Estados vecinos;

1. Expresa su profunda preocupación por el agravamiento aún mayor de la situación en Siria, y en particular los estallidos de violencia en muchas partes del país, como Guta oriental, Afrín e Idlib, que son simplemente capítulos que vienen a sumarse a un conflicto que en sus ocho años de duración ya ha superado los 400 000 muertos y provocado más de seis millones de desplazados internos y cinco millones de refugiados;

2. Celebra la adopción por unanimidad de la Resolución 2401 (2018) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en cuanto paso fundamental para el envío de la tan necesaria ayuda humanitaria, pero lamenta que, a pesar de haberse pedido que se declare un alto el fuego inmediato, sigan produciéndose enfrentamientos tanto en Guta oriental como en Afrín y otras partes de Siria; condena enérgicamente la ofensiva en curso del Gobierno de Al‑Asad en Guta oriental, la cual constituye una violación total y absoluta de dicha Resolución, así como la intervención ilegal de Turquía en el norte de Siria;

3. Insta a todas las partes a que apliquen en su totalidad sin más demora la Resolución 2401 (2018) del Consejo de Seguridad y garanticen el acceso seguro y sin trabas de los convoyes humanitarios, especialmente en las zonas sitiadas, para el reparto de suministros vitales, en particular de carácter médico y sanitario, a todos aquellos que lo necesiten de conformidad con el principio de neutralidad de la ayuda humanitaria;

4. Recuerda a todas las partes en conflicto tanto su obligación, en virtud del Derecho internacional humanitario y de la legislación sobre derechos humanos, de proteger a la población civil y las infraestructuras civiles en todo momento como la responsabilidad fundamental de garantizar la necesaria protección de todas las organizaciones, el personal, y las instalaciones y servicios, así como otros medios de socorro, de carácter humanitario; condena firmemente todo recurso a las tácticas de sitio, las cuales privan de comida a la población civil siria e impiden el acceso humanitario, así como la elección deliberada como objetivos de hospitales y otras infraestructuras civiles; pide al Gobierno de Al‑Asad que ponga fin de inmediato a su ofensiva en Guta oriental, de conformidad con la Resolución 2401 (2018) del Consejo de Seguridad, y permita el pleno acceso de los convoyes humanitarios sin que estos sufran bloqueos, restricciones o demoras, como le sucedió al convoy de las Naciones Unidas el 5 de marzo de 2018;

5. Se congratula de la investigación de la OPAQ sobre las acusaciones de uso de armas químicas en Guta oriental; lamenta que el Mecanismo Conjunto de Investigación no fuera renovado en noviembre de 2017 y pide a todas las partes en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que alcancen un acuerdo para crear un nuevo mecanismo independiente de investigación que podría tener un funcionamiento imparcial, independiente y profesional; toma nota de la iniciativa francesa relativa a una asociación internacional contra la impunidad del uso de armas químicas; condena rotundamente todo uso de dichas armas;

6. Se reafirma en que la solución a este conflicto únicamente puede ser de índole política, en el marco del proceso de Ginebra dirigido por las Naciones Unidas y en consonancia con la Resolución 2254 (2015) del Consejo de Seguridad; pide al enviado especial del secretario general de las Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, que redoble sus esfuerzos para reanudar las conversaciones sacándolas de su actual punto muerto; estima que mediante las conversaciones de Astana puede que resulte más fácil avanzar en lo que respecta a unas conversaciones estables entre las partes sirias en Ginebra, pero señala que nunca han llegado a establecerse las zonas de distensión que se acordaron en septiembre de 2017;

7. Solicita a los tres garantes del proceso de Astana sobre Siria que adopten todas las medidas necesarias para hacer un verdadero seguimiento de la implantación de dichas zonas de distensión según lo establecido en las conversaciones de Astana y contribuyan a la aplicación del alto el fuego de conformidad con lo previsto en la Resolución 2401 (2018) del Consejo de Seguridad; pide asimismo a los actores internacionales y regionales que, de buena fe, hagan cuanto esté en su mano para impulsar una solución política a este conflicto sin tomar iniciativas que puedan ir en menoscabo de esta posibilidad;

8. Pide a Turquía que respete la Resolución 2401 (2018) del Consejo de Seguridad y observe con carácter inmediato el alto el fuego de treinta días que se recoge en esta, con la esperanza de que ponga fin definitivo a su ofensiva ilegal en Afrín y otros territorios de Siria; solicita a la comunidad internacional que ejerza en este sentido presión sobre el presidente Erdoğan, habida cuenta de que la Operación Rama de Olivo carece de una base jurídica válida al no ser su verdadero objetivo geoestratégico ni la lucha contra el terrorismo ni la defensa de las fronteras de Turquía, sino evitar la aparición en el norte de Siria de un Estado kurdo que goce de una independencia de hecho;

9. Expresa la consternación que le provoca el informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Árabe Siria de las Naciones Unidas, en el que se hace el relato de la escalada de violencia entre julio de 2017 y enero de 2018; condena en los términos más enérgicos las violaciones sistemáticas perpetradas en Siria tanto por el Gobierno de Al‑Asad como por otros actores y coincide en la preocupación que se manifiesta en el informe por la falta de rendición de cuentas y la impunidad absoluta de los autores de los crímenes y violaciones que han cometido todas las partes en conflicto, en particular el presunto uso de armas químicas; pide al Consejo Europeo y a los Estados miembros que recurran a todos los medios a su alcance para hacer todo lo posible al objeto de garantizar que no exista margen para la impunidad y que los responsables de crímenes de guerra y de violaciones de los derechos humanos y el Derecho internacional humanitario rindan cuentas de sus actos y sean sancionados en consecuencia;

10. Recuerda el Gobierno de Al‑Asad y a las otras partes que, aun en el contexto de la lucha contra el terrorismo, no hay justificación posible para el castigo colectivo de la población civil mediante el sitio, la privación de alimentos, el bombardeo indiscriminado, y la denegación de ayuda médica y humanitaria, y que estas acciones pueden constituir crímenes de guerra; pide a la comunidad internacional que apoye, al igual que el propio Parlamento lo hace sin reservas, que las Naciones Unidas emprendan investigaciones sobre las violaciones perpetradas en Guta oriental, Afrín e Idlib;

11. Se felicita de la Conferencia de Bruselas II (24 y 25 de abril) que organiza la Unión en cuanto iniciativa importante para que el conflicto sirio siga siendo una de las cuestiones que copan la actualidad internacional; hace hincapié en que dicha Conferencia tiene por objeto mostrar apoyo tanto político, al proceso de Ginebra y a la esperanza de reconciliación en Siria, como económico, a los sirios necesitados y a los Estados que acogen refugiados del país;

12. Encarga a su presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión, así como a la vicepresidenta de la Comisión / alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, a los Gobiernos y Parlamentos de los Estados miembros, a las Naciones Unidas y a todas las partes en el conflicto de Siria, y que disponga su traducción al árabe.