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UNESCO - United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization

11/30/2021 | Press release | Distributed by Public on 11/30/2021 00:26

Confianza y compromiso para cumplir sueños y transformar vidas

A los 35 años, Mónica Morales se empeña en terminar la preparatoria para poder cursar la licenciatura en enfermería. El sueño Roberto Ramírez, de 44 años, es convertirse en arquitecto para diseñar y construir una casa para su familia y, para ello, también se esfuerza para terminar la educación media superior. Por su parte, Consuelo Hernández, de 40 años, toma cursos para especializarse como supervisora de seguridad en la construcción.

Todos ellos están en proceso de lograr sus metas gracias al apoyo de la Fundación Construyendo y Creciendo de México que, desde el 2006, ha contribuido a la alfabetización de más de 27 mil trabajadores de la construcción en 19 estados de la República. Por el trabajo que realiza para impulsar el desarrollo académico y personal y la capacitación para el trabajo, la Fundación obtuvo el Premio Internacional de Alfabetización UNESCO-Confucio 2021.

Mónica, Roberto y Consuelo se reúnen por las tardes en un aula móvil instalada en el corazón de Polanco, en la Ciudad de México, donde cientos de trabajadores de la construcción laboran en una megaobra desde las 08:00 y hasta las 18:00 horas. A esa hora se abre el aula y, con el apoyo Asesores Educativos como Gustavo García, durante hora y media toman cursos en línea para fortalecer sus capacidades, concluir la primaria, la secundaria o la preparatoria y, sobre todo, obtener mejores oportunidades de desarrollo, empleo y bienestar para sus familias.

© UNESCO

Mónica: rompiendo barreras

A los 18 años, Mónica Morales concluyó un bachillerato técnico que, sin embargo, no le daba derecho a estudiar una licenciatura. También se había convertido en mamá, así que durante 17 años pospuso la continuación de sus estudios, hasta el año pasado, cuando se enteró de que trabajando en la obra podía concluir sus estudios de educación media superior y después, seguir con su sueño de estudiar enfermería.

Se siente orgullosa de sus logros: no solo podría convertirse en enfermera y mejorar su calidad de vida, sobre todo, se ha convertido en un ejemplo y una motivación para su hijo de 16 años (quien también cursa la preparatoria), y su padre, quien se oponía a que trabajara en una obra, reconoce sus progresos y la apoya.

"Cuando me ve estudiando (mi hijo) se entusiasma y nos apoyamos; cosas que yo no entiendo me las explica, y las que él no entiende se las explico. Es una motivación, porque cuando empezó la pandemia dijo que ya no estudiaría, que intentaría hacer otras cosas. Entonces le dije: 'si yo puedo, tú también puedes; aprovecha y prepárate para cuando seas adulto'".

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Roberto: cumpliendo un sueño

A los 44 años, Roberto Ramírez tiene un sueño: convertirse en arquitecto para diseñar y construir una casa para su familia. Con el apoyo de Construyendo y Creciendo se alfabetizó, cursó la primaria y la secundaria y, antes de iniciar la preparatoria, decidió tomar cursos de computación para "entregar mejores tareas" y aprovechar más su educación en línea.

Roberto nació en Xochiatipan, Hidalgo. Tiene seis hijos de entre 25 y 9 años de edad. Su lengua materna es el náhuatl y llegó a la Ciudad de México a los 15 años. Aprender español le fue muy difícil, pero ahora hasta se plantea escribir un libro. Trabajó en la construcción hasta que sus estudios le permitieron escribir y someter, de manera digital, solicitudes de empleo. Ahora desempeña labores de almacén y seguridad en una Embajada en México.

Roberto sonríe al recordar el esfuerzo que ha invertido en sus estudios y la satisfacción que ello le ha dado. Compró su propia computadora, está retomando la preparatoria y planea cursar la universidad. Entre el trabajo, los estudios, y los traslados, a veces duerme solo unas cuatro horas al día. No siempre ha contado con el apoyo de su familia, pero tiene sus metas muy claras: ya tiene el terreno para su casa y quiere ser arquitecto y aprender "Autocad" para elaborar sus propios planos.

"Primero es el estudio. Uno tiene que estudiar para alcanzar sus metas. Mi sueño es ser arquitecto, por eso desde que empecé a estudiar no lo he dejado. Estudio para cumplir mis metas", dice Roberto con una sonrisa.

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Consuelo: satisfacción y ganas de seguir aprendiendo

Consuelo Hernández tiene 40 años y es madre de tres hijos. Cuando comenzó a trabajar en la construcción hacía tareas de limpieza y traslado de cascajo. Actualmente se desempeña como asistente de supervisión de seguridad y se prepara para aspirar al siguiente nivel: una supervisión. Ya tenía una carrera técnica, pero la preparación que ha recibido en el programa de Construyendo y Creciendo le ha significado un mejor sueldo y reducir el trabajo pesado Su mayor satisfacción es ser un ejemplo para sus hijos, quienes continuaron su educación en línea durante el confinamiento impuesto por la pandemia de Covid-19.

Estudió secretariado, pero en Construyendo y Creciendo ha tomado varios cursos de computación y de profesionalización (PROCADIST), incluso uno que imparte el Tec de Monterrey sobre normas de seguridad en la construcción: trabajos en altura, en espacios confinados, uso adecuado del equipo de protección, entre otros.

La mirada de Consuelo se ilumina cuando recuerda lo mucho que ha avanzado. Describe, emocionada, los conocimientos que ha adquirido y sus planes para aprender mucho más.

"Siento algo muy bonito porque estoy superándome como persona, estoy haciendo cosas que en su momento pensé que por la edad ya no podría aprender. Te sientes realizada y también te da ambición a querer mucho más, y no quedarte solo con ese conocimiento que tienes".

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Gustavo García: vencer los estigmas

"Lo más desafiante es vencer el estigma que cargan. Piensan que ya están grandes y por lo tanto ya no tienen capacidad de aprender; es importante apoyarles y darles esa confianza de que ellos pueden", dice Gustavo García, profesor en al aula de la obra de Polanco.

Biólogo de formación, se ha especializado para ofrecer clases de alfabetización, de primaria, secundaria y preparatoria, a personas adultas. Actualmente supervisa a 17 alumnos de diversos grados en las tres modalidades (en línea, presencial y mixta) en el aula móvil de Polanco.

Esta labor de convencimiento no es sencilla, pero es parte importante del éxito del programa. Gustavo procura desarrollar un vínculo de confianza, motiva a sus alumnos a seguir con sus estudios, escucha y canaliza sus inquietudes y comparte sus problemas. Lo hace con gusto, pues el progreso de los demás es su mayor orgullo.

"El momento más emocionante fue cuando hicimos la entrega de certificados y pude ver la satisfacción de las personas por todo lo que han logrado. Fue muy bonito para mí entregarles sus certificados en computación, de primaria, y ver su satisfacción por los resultados de su esfuerzo".

Durante los últimos tres años, la Fundación Construyendo y Creciendo ha contribuido a la alfabetización de 7 mil trabajadores, de los cuales, casi 50% son mujeres. Brindan educación y capacitación laboral para trabajadores de la construcción instalando aulas en sus lugares de trabajo, pero a raíz de la pandemia por Covid-19, la Fundación implementó un programa de aprendizaje inclusivo a distancia y una alfabetización basada en la tecnología.

Reciben a personas de diversas obras o a quienes quieren una oportunidad de combinar los estudios con el trabajo. Proporcionan materiales e infraestructura educativa (guías de estudio, aulas, mesas, estaciones de trabajo, Internet y computadoras) y personal calificado y comprometido con el objetivo de proporcionar educación a todas las personas, a lo largo de toda la vida.

El trabajo que realiza la Fundación refuerza los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, principalmente el ODS 4, brindar una educación de calidad para todas las personas a lo largo de toda la vida; y el ODS 8, promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos.