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05/29/2019 | Press release | Distributed by Public on 05/29/2019 16:25

Unax Ugalde: 'El cine es el reflejo de lo indecible'

Su talento ha sido apreciado por Steven Soderbergh y Milos Forman, por Roland Joffé, Mike Newell y Darío Argento. Y sin embargo, este actor vasco que debutó en la televisión 21 años atrás y se ganó un lugar en la cinematografía española con su papel protagónico en Báilame el agua allá por el año 2000 ha preferido quedarse trabajando en su país, aún cuando haya aceptado convertirse en colombiano en el 2005, cuando coprotagonizó Rosario Tijeras junto a Flora Martínez y Manolo Cardona. En estos días Unax Ugalde regresa a las carteleras españolas con La estrategia del pequinés, el último film del director canario Elio Quiroga, que basado en la novela de Alexis Ravelo cuenta lo que ocurre cuando un delincuente ocasional es contratado para que cometa un robo, sin imaginar que todo se trata de una trampa y que para sobrevivir deberá enfrentarse a los líderes máximos de la mafia local. La película también cuenta en su elenco con Kira Miró, Jorge Bosch y Enrique Alcides.

¿Qué fue lo que te atrajo de este proyecto?

Pues me pareció que la novela de Alexis Ravelo era una muy interesante, una novela negra que ha recibido muchos premios. Hace un retrato muy oscuro de los bajos fondos de la Islas Canarias, algo a lo que la gente no está acostumbrada porque conoce el lado más amable: las playas, el sol, los hoteles, pero hay un submundo allí que Alexis Ravelo en sus novelas retrata muy bien. En el caso de La estrategia del pequinés había una historia oscura, con personajes casi todos semi-oscuros, porque es una película que no tiene personajes blancos ni personajes negros sino que navega dentro de una gama de personajes que están condenados por su propio destino y que luchan todos desde su propio lugar.

En tus primeros tiempos se decía que te especializabas en interpretar 'jóvenes violentos de buen corazón'. ¿Te parece que eso aplica a tu personaje en este film?

Sí, digamos que sí. Se me hizo esa descripción porque suelo trabajar con personajes atormentados. Pues realmente son los personajes más golosos que suele querer un actor, que no muestran lo que tienen sino que van guardando por dentro y el espectador va sacándoles poco a poco. La verdad es que he tenido la suerte de poder meterme en varios de ellos.

¿Por qué crees que nos fascina la vida de los delincuentes, la vida de los que se atreven a pasar del otro lado?

Tú mismo has contestado a la pregunta: porque son gente que se atreve a pasar al otro lado, porque el vértigo es atractivo. ¿Por qué nos gusta ver a los trapecistas saltar si no tienen red? Porque nos ponemos en su lugar y nos da cierto vértigo, cierto dolor de tripa y nos mueve a lugares, nos da sensaciones, nos provoca reacciones. Al fin y al cabo es un sentimiento de meterte en la vida de otra persona, imagínate tú si estuvieras en su piel. Eso es el cine.

¿Cómo fue la filmación en las Canarias, que es el otro personaje que tiene la película?

La co-protagonista de la película es Kira Miró, que es una actriz canaria que conoce perfectamente las islas, y gracias a ella pude empaparme un poco más del funcionamiento interno y de comprender un poco mejor la novela y los mundos que se desarrollaban dentro de la película. El director, Elio Quiroga, es canario. Ellos me fueron contagiando lo que la novela contaba. Al estar ahí dos meses viviendo, poco a poco la ciudad te va contagiando de ese sentir canario que tenía que tener la película.

¿Cómo describirías a Elio como director?

Es un director que escucha mucho a los actores, que explica bien las escenas. Él lo tenía muy claro, llevaba ya dos, tres años con el proyecto a cuestas, y dentro de la claridad que él tenía y la frescura que aportamos la gente que entramos casi en el último momento, conseguimos construir la película.

Tú has hecho también películas en vasco, ¿cuán importante crees que es que sigan existiendo cines regionales?

Yo creo que el cine es el reflejo de lo indecible, el cine mete los ojos del espectador en lugares que jamás ha visitado, y esas son las películas más brillantes. Las culturas desconocidas, bien sean sudamericanas, bien sean europeas, como es la vasca, y su idioma es algo muy interesante para enseñar a todo el mundo. El cine se enriquece con la multiculturalidad. Yo creo que es absolutamente necesario que haya cine de todo tipo, no porque es de consumo sólo de la gente que habla ese idioma sino que el cine es universal, se puede hablar en un idioma y luego subtitular a cualquier otro, y son historias sumamente interesantes y universales. La cultura vasca es interminable, absolutamente desconocida a nivel mundial y que tiene una profundidad y una antigüedad muchísimo mayor que otras culturas. Yo creo que es muy importante que haya películas en vasco, que las siga apoyando el gobierno y que sigan viajando por el mundo para que se conozca mejor la cultura.

¿Qué es lo que te ha dado a ti como persona, y en tu carrera, filmar en Colombia y en Argentina?

Pues para mi crecimiento profesional, obviamente, pero también personal, el hecho de salir de tu casa, conocer otras culturas, y no sólo como un turista más, sino meterte de lleno en los barrios más pobres de Colombia a rodar, o en Cartagena de Indias tener que meterte en un submarino nuclear porque tienes que aprender el código Morse, no había otra máquina de código Morse en toda Colombia salvo en ese submarino nuclear que había anclado en Cartagena de Indias, son experiencias muy enriquecedoras que te hacen viajar, no sólo a otro país, sino enfrentarte a las situaciones extraordinarias a las que te enfrentas cuando haces una película. Para mí ha sido muy enriquecedor poder viajar y en el momento que decidí hacerlo yo tenía una carrera muy estable en España y realmente tenía mucha oferta de trabajo, pero decidí dar un paso más allá y aparte de seguir trabajando seguir aprendiendo.

Rosario Tijeras, en la que tuviste que aprender a hablar en paisa, ¿fue una experiencia particular en tu carrera?

Fue una experiencia extraordinaria: la primera película con la que viajé, y con la que viví una experiencia internacional. Para mí fue un antes y un después, y gracias a esa película, que se convirtió en la más taquillera de la historia de Colombia, empecé a trabajar en muchos países de Latinoamérica.

¿Cómo fue trabajar con Milos Forman y Steven Soderbergh?

Un sueño cumplido. Ya el hecho de poder acceder a un casting con ellos es un lujo, pero compartir un set con ellos es un aprendizaje muy potente, porque ves trabajar a un grande desde cerca, y no sólo lo ves, sino que trabajas frente a frente con él y te viene a dar indicaciones. Son experiencias que uno guarda para toda la vida.

¿Y Darío Argento?

Rodar en el norte de Italia, donde no había rodado nunca, fue una experiencia inolvidable. Fue increíble compartir escenas con Asia Argento, su hija, con Rutger Hauer, el mítico replicante de Blade Runner. Son experiencias que te regala la vida y lo guardas en la retina para siempre.

¿Por qué nunca hiciste las maletas y te viniste a Los Ángeles a probar suerte?

Supongo que por amor propio, porque uno busca la felicidad donde cree que la va a encontrar. Yo nunca he rechazado ningún trabajo en Los Ángeles, simplemente he rechazado el irme a vivir allí porque pertenezco a un lugar diferente. Las veces que he estado en Los Ángeles no me he visto viviendo allí. Quién sabe si dentro de un año no me como estas palabras y nos vemos por allí, pero en estos momentos casteo para Los Angeles pero no me he planteado vivir allí, mucho menos ahora que tengo un bebé, y quiero estar a su lado.

¿Cómo ves la situación del cine español en este momento? ¿Hay buen material para el actor?

Hay buen material porque hay muchos directores y directoras jóvenes que están surgiendo y están dando un panorama muy diferente a la cinematografía, están viajando a muchísimos festivales, y no sólo eso: las plataformas digitales también han despegado con mucha fuerza en España. En México ya tenían mucha presencia porque yo había trabajado con alguna de ellas allí. Pero aquí acaban de despegar Netflix, Amazon, HBO, y eso va a generar una producción interna muy potente con productos no sólo para nuestro país sino para 180 más. En este momento el planteamiento es bueno y el futuro parece muy interesante.

Cuando incursionaste en el mundo de la interpretación, más de dos décadas atrás, ¿te imaginabas lo que tenías por delante, a dónde te iba a llevar esta aventura?

Uno hace visualizaciones: de aquí a 10 años me gustaría estar aquí, me gustaría estar allí. Pero me apetece estar estable, feliz, esté donde esté. No hay una visualización concreta de éxito sino más bien de bienestar y de seguir caminando.

¿Con qué soñabas cuando te lanzaste a trabajar como actor?

Mi inicio fue muy casual, unos amigos me ofrecieron estudiar interpretación en Londres con ellos. Mis padres no accedieron a lo de Londres pero me dijeron si quería probar en la escuela cerca de mi ciudad, en Bilbao, Basauri concretamente, que me lanzara un año y que después iniciaría mi carrera de Ciencias del Mar, que era lo que realmente yo quería estudiar. Entonces probé un año y la cosa fue funcionando, y antes de acabar ese año hice un casting y todo despegó y me llevó a lo que soy hoy en día.

¿Cuál ha sido el talento que has tenido que desarrollar para trabajar como actor? Sé que aprendiste a cocinar muy bien, por ejemplo, para Bon appétit. ¿Qué otras cosas has aprendido?

Uno intenta informarse al máximo para meterse en la piel del personaje. Recuerdo con mucho cariño una película que se llama La buena nueva, en la que he interpretado a un sacerdote. Está basada en un hecho histórico real y está inspirada en Marino Ayerra, un cura que tuvo una parroquia en el año 1936 en Alsasua, justo con el levantamiento, con la Guerra Civil, que exigía unos conocimientos eclesiásticos que yo no tenía. Así que estuve con muchos sacerdotes, aprendí a oficiar todo tipo de ceremonias. De hecho las aprendí en latín porque con el antiguo Concilio todas las misas eran en latín y de espaldas. Aprendí todo tipo de rituales para que en la película los usaran o no, y para mí fue una experiencia muy especial.

Si tuvieras que darle un consejo como actor con 20 años de experiencia al Unax Ugalde de Báilame el agua, ¿qué es lo que le dirías?

Le diría que se lo tome con calma, porque la vida es cíclica: estás arriba, a veces vuelves a bajar, vuelves a subir, vuelves a bajar, y eso es una condición humana. Y que hay que saber disfrutar.

¿Y desde la técnica, qué cosas sabes hoy a partir de este oficio que no sabías en ese entonces?

Yo te lo resumiría en tres palabras: menos es más.