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03/31/2021 | News release | Archived content

Inocuidad de las vacunas contra la COVID-19

El presente artículo forma parte de una serie de textos explicativos sobre el desarrollo y la distribución de vacunas.Puede consultar más información sobre las vacunas, desde las primeras etapas de la investigación hasta su implementación en los países, en la serie «Las vacunas, explicadas» de la OMS.

En todo el mundo, los países están iniciando la vacunación contra la COVID-19. La inocuidad de estas vacunas es una cuestión que interesa a todos y una de las máximas prioridades para la OMS. Nuestra organización colabora estrechamente con las autoridades nacionales para elaborar y aplicar normas que garanticen la inocuidad y la eficacia de estas vacunas.

Cómo se garantiza la inocuidad

Las vacunas contra la COVID-19 ya se han administrado a millones de personas de forma inocua. Todas ellas se han sometido a ensayos rigurosos y continúan siendo evaluadas.

Como se hace con todas las vacunas, las que se desarrollan contra la COVID-19 pasan por un proceso riguroso de varias fases que incluye, por ejemplo, la realización de amplios ensayos clínicos con decenas de miles de personas. Estos ensayos están específicamente diseñados para detectar cualquier efecto secundario u otros problemas de falta de inocuidad.

Un comité de expertos externo convocado por la OMS analiza los resultados de los ensayos clínicos y recomienda las vacunas que deben utilizarse y el modo de usarlas. Posteriormente, incumbe a las autoridades de cada país autorizar o no el uso de cada vacuna en sus jurisdicciones y elaborar políticas para administrarlas, a partir de las recomendaciones de la OMS.

Una vez introducida una vacuna contra la COVID-19, la OMS presta apoyo a la labor de los fabricantes, los funcionarios sanitarios de cada país y otros asociados para hacer un seguimiento continuado de cualquier posible problema relativo a su seguridad.

Nuevas tecnologías vacunales

Algunas de las vacunas desarrolladas contra la COVID-19 contienen ARN mensajero (ARNm), una técnica que se lleva estudiando desde hace más de 10 años y que se ha utilizado para fabricar vacunas contra el zika, la rabia y la gripe.

Los ensayos clínicos indican que estas vacunas proporcionan una inmunidad prolongada y su inocuidad se ha comprobado con el máximo rigor. Debido a que no contienen virus vivos, no interfieren con el ADN humano. Para más información sobre las vacunas de ARNm, consúltese la página de la OMS sobre los distintos tipos de vacunas contra la COVID-19.

Inocuidad para distintos grupos de las vacunas contra la COVID-19

Se han realizado amplios ensayos con asignación aleatoria para evaluar las vacunas contra la COVID-19 en los que se ha incluido a personas de una amplia gama de edades, de ambos sexos y de distintos orígenes étnicos, e incluso a personas que presentan enfermedades. Los resultados indican que estas vacunas son muy eficaces en todos los grupos poblacionales.

Algunas personas presentan enfermedades que aumentan el riesgo de que la infección por el SARS-CoV-2 de lugar asiento más graves de la COVID-19. Estas enfermedades pueden ser hipertensión arterial, diabetes, asma, nefropatías, hepatopatías, neumopatías e infecciones crónicas estables y controladas. De acuerdo con los estudios realizados, las vacunas contra la COVID-19 son eficaces e inocuas para todas estas personas.

Algunas personas deben consultar a un médico antes de vacunarse; por ejemplo, las que están inmunodeprimidas, los ancianos muy débiles, las que han sufrido reacciones alérgicas graves a una vacuna con anterioridad, las infectadas por el VIH, las embarazadas y las madres que amamantan a sus hijos.

Embarazo

Aunque sabemos que el embarazo aumenta el riesgo de presentar síntomas graves de la COVID-19, por el momento se dispone de pocos datos para evaluar su inocuidad para las mujeres gestantes. En cualquier caso, las embarazadas que presenten un riesgo elevado de infectarse por el virus que causa la COVID-19 (como las trabajadoras de la salud) o que presenten o hayan presentado enfermedades que aumenten el riesgo de sufrir síntomas graves también se pueden vacunar, previa consulta a su médico. No hay datos que indiquen que la vacunación pueda ser peligrosa durante el embarazo.

Lactancia materna

Se puede proponer la vacunación contra la COVID-19 a las madres que den el pecho a sus hijos si forman parte de un grupo para el cual está recomendada (por ejemplo, el del personal de salud).

Inocuidad para los niños de las vacunas contra la COVID-19

Se están realizando ensayos sobre la administración de vacunas contra la COVID-19 a los niños. Cuando se disponga de los resultados, la OMS emitirá recomendaciones al respecto. En general, en los estudios se ha priorizado a la población adulta porque se ha demostrado que las personas de más edad presentan síntomas más graves y peligrosos.

La mejor forma de protegerse contra la COVID-19, incluso a los niños, continúa siendo seguir las medidas sanitarias de eficacia demostrada, como lavarse las manos, toser y estornudar en un pañuelo desechable o en la flexura del codo, abrir las ventanas, llevar una mascarilla adecuada a cada edad y mantener el distanciamiento físico.